domingo, 12 de abril de 2015

¡No es lo que parece!

Ahora con las redes sociales y demás, creemos saber todo de la vida de la gente que nos rodea. Con un tweet nos cuenta lo que piensa, con una foto lo que hace, etc. Pero, ¿de verdad esto nos permite conocer a una persona como realmente es? Porque cada uno sube y deja de subir lo que le da la gana, sea verdad o mentira. Porque se puede subir una foto para aparentar algo que luego no es real, o no subirla porque no tienes la necesidad de compartirlo, y no por eso significa que no disfrutaras de ese momento. Del mismo modo ocurre con aquellas personas que no le dan mucho uso a esas redes, ¿significa esto que no tienen una vida interesante o una personalidad propia?

Cada cual usa las redes sociales a su manera: unos para compartir aquello que viven, otros para dar una imagen diferente, para expresarse o desahogarse, e incluso personas que prefieren compartir todas estas anécdotas, recuerdos o pensamientos en persona a alguien en concreto, en lugar de estar representado mediante una foto o 140 caracteres expuestos a todo el mundo. Y seguramente haya muchos mas usos que me esté dejando, pero con esto solo quiero llegar a la conclusión de que una red social no representa al completo a la persona dueña de ese perfil.

Todo hemos juzgado más de una vez a alguien por lo que hemos visto en su Instagram, en su Twitter, etc. Pero esto no deja de ser una segunda impresión que tenemos de esa persona; detrás de estos perfiles hay miles de cosas por saber de cada uno para así conocerlos como realmente son.



Jorge Pacheco Muñoz

sábado, 11 de abril de 2015

EL NUEVO PERIODISMO

Ya que somos estudiantes de periodismo, me ha parecido interesante tratar el tema de la incorporación de las nuevas tecnologías en este mundo. He encontrado un artículo, del 2008, en el que ya se trataba como indispensable conocer y manejar las nuevas tecnologías en el periodismo actual.

En ese artículo se barajaban varios puntos principales de los que, en mi opinión, marcan el periodismo actual.
El primero de ellos es que la aplicación de las nuevas tecnologías ha proporcionado una nueva forma de entender la comunicación, marcada por la interactividad, la hipertextualidad y la convergencia multimedia. El segundo, que la revolución digital ha generado una cierta crisis de identidad en el periodismo, ya que en el ciberperiodismo se encuentran jóvenes inexpertos que manejan muy bien el medio digital pero con cero conocimiento institucional o experiencia de campo.

Todo esto es un problema muy grave porque se está perdiendo la identidad y la figura del periodista tal y como lo hemos conocido siempre. Antes, el periodismo consistía en el acontecimiento, el intermediario y el ciudadano; hoy en día, el intermediario no existe, ya que los medios audiovisuales te hacen partícipe del suceso en el mismo momento, es decir, tú te autoinformas. Aunque también es innegable que la incorporación de las nuevas tecnologías proporcionan muchas ayudas al informador, así como instantaneidad o la interacción de usuarios, que nos permite ver diferentes puntos de vista. A pesar de que esto pone en duda la veracidad, ya que todo el mundo puede acceder a ella y cualquier persona puede hacer pública esa información sin ser periodista.




Lo idóneo sería encontrar un punto intermedio en el que el periodista pueda ser eso, el periodista de toda la vida, y que, además, las nuevas tecnologías le aporten más y mejores medios y así destacar en su trabajo. 

                                                                                                 

                                                                                           Andrea Fernández Felipe 

jueves, 9 de abril de 2015

NOMOFOBIA

Hoy hablamos de este nuevo tecnicismo, la nomofobia, el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil que hace referencia a la fuerte ansiedad que sufren algunos usuarios de los teléfonos móviles.
Para llegar a este término se realizaron en Reino Unido una serie de experimentos que confirmaron que más de la mitad de los usuarios de teléfonos móviles sufren ansiedad cuando pierden la cobertura, olvidan su teléfono móvil o se les agota la batería.
No podemos echarle la culpa a nadie más que a nosotros mismos por hacer surgir fobias de este tipo. Somos nosotros los únicos culpables, ya que en la actualidad nos hemos convertido en esclavos de la tecnología en general y de los teléfonos inteligentes en especial.


A raíz de esto han surgido experimentos de todo tipo, pero los más populares han consistido en hacer pasar a algunas personas una serie de días sin sus teléfonos móviles para ver las sensaciones que producía esta ausencia en ellas. Aunque para beneficio de algunos esta ausencia no ha supuesto otra cosa más que relajación y paz al separarse de su entorno a través de la pérdida del teléfono móvil, por desgracia, para muchos otros, la gran mayoría para ser más exactos, ha supuesto sensaciones de todo tipo e indagando un poco he podido encontrar algunos comentarios como los siguientes: “Experimenté la pérdida de la paciencia”, “No pude más”, “Me facilita las cosas más de lo que pensaba” o “Siento que me falta algo”
Triste. Es el único adjetivo que se me viene a la cabeza para poder describir esta situación. Lo único que espero es no llegar jamás a este punto, porque, como ya decía mi compañera Andrea en una entrada anterior, el teléfono móvil nos hace tontos.

Quiero hablaros por ultimo de algo que me ha parecido una mezcla entre curioso, increíble y ridículo: un carril exclusivo para los adictos al teléfono móvil. Esta iniciativa surgió en la ciudad china de Chongqing .Las autoridades aseguran que intentan evitar atropellos, así como los choques entre viandantes en esta ciudad, de más de 29 millones de habitantes, pero ¿en serio es esto necesario? Dicho carril está señalizado con un dibujo de un 'smartphone'.
Con esto finalizo mi entrada de hoy. Muchas gracias por leernos y hasta la próxima.


Laura Toro Leal

TECNODEPORTE

El deporte lleva existiendo desde hace más de un siglo; se incorporan nuevas normas que tratan de hacer el deporte más practicable, más entretenido, se busca siempre la manera de tener una cierta ventaja respecto del adversario siempre que no se exceda la legalidad, en definitiva, lograr un rendimiento mejor que el oponente para poder conseguir un éxito. Ahora bien, nos estamos excediendo en las mejoras que siempre tratan de ayudar pero a veces hacen que pierda encanto el deporte.

Buena prueba de ello se da en el mundo del fútbol cuando se quería incorporar el sistema de cámaras conocido como "ojo de halcón" que ya se usa en algunos deportes como tenis o cricquet y que ayuda a los jueces a decidir si una bola es válida o nula. Esta propuesta finalmente se declinó, y yo me pregunto: si hay un sistema que nos ayuda a ser más justos, ¿por qué rehuimos de él?. Pues bien, la respuesta se encuentra en el hecho de que buena parte de lo que alimenta el fútbol viene dado por la polémica post-partido que se genera tras una decisión arbitral, normalmente si esta es errónea, lo que conlleva una serie de opiniones de si el colegiado tiene intereses en que gane uno u otro equipo, que si no lo percibió bien, etc, que hace alimentar el negocio que supone el deporte.

Por otro lado, y alejándonos del deporte de élite, hay que hablar del incremento del uso de las aplicaciones que ayudan al usuario que practica deporte a controlar sus niveles corporales, bien sean pulsaciones, nivel de azúcar en sangre o la más mínima información que nos pueda proporcionar nuestro la app a través del smartphone. Y es que hay quien apunta que toda la vida se ha hecho deporte sin tanta tecnología de por medio, pero sí que es verdad que la tecnología, como todo, haciendo un uso correcto de ella, es muy útil en ciertos casos, aunque a determinados sectores no les interese.

Julián Chamero González

sábado, 28 de marzo de 2015

EL TELÉFONO INTELIGENTE QUE NOS HACE TONTOS

Todos hoy en día tenemos uno, desde un niño de 10 años hasta los abuelos más modernos. Sí, hablo del Smartphone. Somos conscientes de lo útil que nos es, de todas sus ventajas: tener todo lo que necesitas ahí, poder guiarte con el GPS en cualquier momento, buscar cualquier duda en internet desde él... pero ¿sabemos las desventajas y problemas que nos puede ocasionar?

Hemos cambiado el famoso Nokia 5110 (más conocido como ladrillo) por los Smartphone (o teléfonos inteligentes). Buscábamos un móvil más pequeño y hemos vuelto al momento de querer móviles cada vez más grandes que no nos caben en los bolsillos. En esta entrada me gustaría daros a conocer las desventajas del Smartphone, nuestro compañero de vida.

En primer lugar, y para mí la más preocupante, es que nos hace antisociales, y tiene su gracia, ya que precisamente lo que se pretende con esta nueva tecnología es acercarte más a la gente. La poca intimidad también es una desventaja clara, tenemos nuestra vida almacenada en el móvil; las fotos, la música, nuestras conversaciones, aplicaciones… ésta, de hecho, va unida al riesgo del robo de tu móvil, ya que la información personal que en él se encuentra puede ser utilizada por terceras personas. La escasa batería, que nos hace ir con los nuevos cargadores portátiles a todos lados. Y como no, el sentimiento de dependencia, de adicción, de no poder estar más de 15 minutos sin el móvil, sin consultar Whatsapp o Twitter. Y qué me decís de la cantidad de basura que acumulamos solo por tener ese gran espacio de almacenamiento.


Como véis, a pesar de las desventajas que tiene, no podemos vivir sin él y seguiremos desperdiciando nuestro tiempo con el teléfono inteligente que nos hace tontos. 



                                                                                                           Andrea Fernández Felipe 

miércoles, 25 de marzo de 2015

NO SIN MIS MEGAS

Hay una época del mes en la que la gente entra en una profunda psicosis tecnológica que provoca en ocasiones taquicardias y más de un sofoco. Ves a gente calculando acerca de cuánto le queda para que su compañía de teléfono le recargue los megas en su terminal para poder seguir enganchado a la red durante al menos otras dos o tres semanas hasta volver a la misma situación. Y yo, sinceramente no me explico esta dependencia de algo inmaterial llamado mega.

Las operadoras de teléfono saben de esa dependencia y por eso ofrecen sus productos acompañados de las tarifas de datos para navegar por la red con el smartphone. Pero mi pregunta es: ¿realmente necesitamos estar todo el día conectados?¿No nos vale con el wifi que tenemos en casa o en el trabajo?

Si pudiésemos pasar una semana entera sin estar enganchados al teléfono o desconectar de un ordenador conectado a internet, quizás sería más fácil poder disfrutar de las cosas que ofrece el día a día o poder disfrutar de unas merecidas vacaciones sin que nos molesten esos malditos grupos de Whatsapp que no dejan de decir tonterías que no llevan a nada productivo. Pero no nos llevemos a engaño, nos encanta mirar el teléfono y estar todo el día hablando o interactuando en las redes sociales, de ahí que luego no tengamos megas los días previos a que nos los recarguen.

Así que, párate a pensar en cómo sería tu día a día si no tuvieras datos en el móvil, ¿acabaríamos todos con una gran preocupación? Si queréis mi opinión, pienso que no, es más, pienso que aprovecharíamos muchas más cosas que se nos escapan por estar pendientes del teléfono. 


Julián Chamero González

martes, 24 de marzo de 2015

¿ENTRETENIMIENTO O TIEMPO PERDIDO?

Nadie duda de la capacidad que tiene Internet para entretenernos. Pero, ¿alguno os habéis preguntado por la cantidad de tiempo que le dedicamos? 

Nos levantamos y atendemos a los whatsapp pendientes, a lo largo del día son varias las veces que miramos Twitter para ver que está pasando, entramos a Instagram para ver fotos o a Youtube para ver videos, o simplemente hablamos con decenas de personas por Facebook o por el propio WhatsApp. Con tan solo leerlo notamos que todo esto forma parte de nuestra rutina diaria, lo cual conlleva una inversión de un determinado número de horas que dedicamos a, simplemente, no hacer nada; no hacer nada que nos vaya a aportar algo más que el mero entretenimiento. 

¿Qué tal si cogemos un par de horas de ese tiempo y lo dedicamos a hacer otro tipo de actividades?
En esas dos horas podemos leer un libro; quedar con amigos o directamente empezar a realizar todos esos objetivos que nos proponemos pero nunca llevamos a cabo. ¿Por qué no ir al gimnasio si queremos ponernos en forma? ¿Por qué no empezar esa banda de música que siempre hemos querido tener? Seguro que hay algo que siempre has querido hacer pero no te lanzas porque piensas que no tienes tiempo, pero apartando cualquier aparato conectado a internet durante unas horas, obtendrás un tiempo muy valioso para tu día a día.

No propongo que te olvides de Internet ni de las redes sociales, a todos nos gusta entrar en estos sitios e informarnos de aquello que queremos saber. Pero seguramente no es tan útil como creemos, hay muchas cosas por hacer antes que dar un RT, un "me gusta" o mandar un whatsapp tras otro.
Aprovecha tu tiempo y realiza algo que, aparte de entretenimiento, te aporte algo más.




Jorge Pacheco Muñoz

lunes, 23 de marzo de 2015

¡ESTO CAMBIARÁ POR COMPLETO TUS RELACIONES SEXUALES!

Esta entrada no tiene nada que ver con lo que pensaba escribir, no me acuerdo ni de lo que era. Estaba haciendo un trabajo y quería poner música de fondo (el Kanka, por si os apetece conocer algo nuevo).Total, que he abierto YouTube, he pinchado en la canción que quería y me ha saltado un anuncio, de estos que tienes que esperar como 10 segundos para poder saltarlo, que era lo que pretendía. Me he puesto a ver el anuncio, había parejas sentadas en un sofá hablando de tecnología, de aplicaciones y sus móviles. Antes de que se acabaran los 10 segundos y pudiera saltar el anuncio, han empezado a hablar de "una nueva tecnología que puede ayudarnos en la cama", y he dicho: oye, pues voy a ver el anuncio entero.

Una nueva tecnología para ayudarnos en las relaciones sexuales. ¿Te lo crees? Con esta afirmación ha lanzado Durex su nueva campaña. Lo define como "una revolucionaria tecnología para la cama". 

Susie Lee, empresaria tecnológica, junto con su equipo de desarrollo ha estado trabajando en una aplicación para smartphones que va a cambiar completamente la manera de usar la tecnología en la cama. Lo mejor de todo es que es completamente GRATIS.

No os voy a contar más... Solo digo que funciona. ¡Cuando veáis el vídeo contarme qué os ha parecido y si estáis dispuestos a probar esta nueva (o vieja) idea que nos propone Durex!

Sara Caballero Tendero

sábado, 21 de marzo de 2015

QUERIDO WHATSAPP

WhatsApp es esa aplicación de mensajería instantánea que ha entrado en nuestra vida hace relativamente poco y que actualmente no somos capaces de eliminar de ella. Todos criticamos su uso en algún momento pero no nos engañemos… ya no contemplamos una vida sin WhatsApp.

El abuso de esta aplicación no ha generado otra cosa que mal entendidos, aunque es cierto que todos nos beneficiamos de ella y que resulta muy útil en la gran mayoría de los casos. Hablamos de una aplicación que ha conseguido que las generaciones pasadas acepten las nuevas tecnologías y las incluyan en sus vidas como si hubieran convivido con ellas siempre, porque todos conocemos a alguna abuela moderna a la que sus hijos le han regalado un Smartphone para hablar con ella por WhatsApp, aunque eso signifique tener que esperar 5 minutos entre un mensaje y otro (por eso de la velocidad con el teclado táctil). Aun así, sigue habiendo gran cantidad de personas que se niegan a iniciarse en este mundo y que prefieren llamarte un momentito para decirte lo justo. Es importante aclarar, de todas formas, que las viejas generaciones son incapaces de adoptar el ritmo y la facilidad con la que los jóvenes toman dominio de las tecnologías en general.

Como iba diciendo antes, esto del abuso del WhatsApp solo trae malentendidos y es que aún no tenemos dominado eso de la interpretación del lenguaje escrito. A través de esta aplicación hablamos de una forma demasiado coloquial, por no hablar de las faltas de ortografía, pero bueno, eso ya es otro tema. Un ejemplo de este lenguaje coloquial son las ironías, y es que no sabemos diferenciar cuando estamos de broma y cuando no, y el mensaje enviado con la mejor intención puede desembocar en una bronca monumental. Además, muchas veces, sobrepasamos esa línea de confianza con determinadas personas, por lo que casi es más importante, ya no lo que decimos, sino  como escribimos lo que decimos.


Si nombramos algunos inconvenientes más, debemos hacer referencia a la pérdida de tiempo que conlleva, ya que no nos limitamos a escribirnos lo necesario, sino que empezamos conversaciones sin ningún fin que en algunos casos duran horas. Debemos plantearnos entonces en que emplearíamos todo ese tiempo si no utilizáramos la exitosa aplicación. Además nos relacionamos cada vez menos y es que cada día es más frecuente entrar en un bar y ver a un grupo de chavales con la mirada fija en su teléfono sin relacionarse entre ellos. Ya que pongo este ejemplo, una vez escuché un reto que creo que todo el mundo debería llevar a cabo y consistía en lo siguiente: cuando te juntes con tu familia o grupo de amigos para tomarte algo, dejad todos en un sitio apartado los teléfonos, y el primero que lo coja (a no ser que sea algo urgente o necesario) para hablar por WhatsApp, por ejemplo, paga la ronda. Me resultó gracioso cuando lo escuché y creo que puede resultar efectivo. Os invito a probarlo.


Son muchos los inconvenientes que puedo nombrar pero solo voy a hacer referencia a uno más y es que es la aplicación preferida de los cobardes. Ahora los problemas se solucionan hablando por WhatsApp y son muchísimas las parejas que solo son capaces de sincerarse a través de esta mensajería instantánea. Hay hasta algunos “valientes” que cortan sus relaciones sentimentales mediante este medio. Sabiendo esto, ahora os pregunto: ¿hasta dónde vamos a llegar? Como en cada entrada, intento haceros reflexionar sobre algún asunto, y esa es mi pregunta hoy.


Si hubiera que pagar por cada mensaje que envías…

Laura Toro Leal

viernes, 20 de marzo de 2015

EL QUE ESPERA, DESESPERA

Para qué moverse del sofá, para qué salir de casa, para qué tener un poquito de vida social e ir a una tienda a comprarte ropa teniendo tu precioso ordenador para hacerlo desde casa sin molestarte un poquito.

Irse de compras siempre ha sido el hobby por excelencia, pero por desgracia también ha sido modificado por las nuevas tecnologías. Con tan solo un “click”  ya tienes esa camisa que tanto te gustaba, esas zapatillas que están mucho más baratas o incluso esas entradas para el cine de esta noche. Sé que la compra online te facilita mucho las cosas, y te permite hacer el pedido en cualquier momento y en cualquier lugar, pero esto no siempre sale bien.
Se pueden producir problemas de envío, siempre hay que esperar unos días, semanas o incluso meses, aunque el vendedor te asegure que el pedido te llegará a casa en un corto período de tiempo, lo más seguro es que tarde más de lo establecido; y dentro de esto es donde entra la desconfianza, de si el pedido será como tú lo has visto en la web, si seremos engañados o si vendrá en buenas condiciones; otro de los problemas es el del pago con la tarjeta de crédito, no todo el mundo se fía de compartir sus datos por internet.

Todos estos problemas se han visto reflejados en algunos casos reales como por ejemplo el de una chica que encargó unas fundas de móvil hace dos años y sigue sin recibirlas; también el de una mujer que compró varias prendas de ropa (todas al mismo vendedor) y cuando fue a ver cómo iba su pedido le aparecía como finalizado y que la tienda del vendedor ya no existía; y yo, sin ir más lejos, pedí unas zapatillas por internet en el mes de octubre y me llegaron en enero, y no solo eso, sino que me llegó un número distinto del que pedí.

Y claro que puedes reclamar, pero siempre te van a poner inconvenientes y te va a causar muchas más molestias que si lo haces en una tienda de persona a persona. Así que la próxima vez que tengas idea de realizar una compra online, plantéate si te merece la pena que no te llegue el pedido por no levantarte del sofá.


                                                                                             
                                                                                                             Andrea Fernández Felipe



jueves, 19 de marzo de 2015

¡Un enchufe por favor!

Está claro que hemos avanzado en cuanto a la tecnología: móviles más potentes, cámaras que hacen fotos casi reales, televisiones en ultra definición, portátiles ligeros y potentes, etc.
¿Tanto avance para que tengamos que estar cargando el teléfono mínimo una vez al día? ¿Han avanzado en cuanto a la duración de las baterías de los móviles?
Los usuarios de los smartphones se quejan continuamente de que “la batería no dura ni un día” y que “tienen que ir con el cargador a todos lados”. Sin embargo, los expertos aseguran que las baterías son más eficientes que nunca.

Antiguamente, con los Nokia sobradamente conocidos, la batería te duraba varios días. Sin embargo, la diferencia entre la batería de hace 15 años y la de hoy en día es nula, ya que esa batería del Nokia era de ion-litio, al igual que las de hoy en día. No cuadra: Son iguales, han ido mejorando, pero… ¿duran menos?
Esto se debe a que los móviles de hoy en día tiene la potencia de un ordenador de hace 4 años.
Hay que saber que el rendimiento de los nuevos smartphones es altísimo, por lo que se utiliza mucho más que los móviles de hace 15 años, por lo que consumen más la batería, produciéndose una descarga de la batería a mayor velocidad.


Sin embargo no hay más que ver que las baterías no avanzan con la misma rapidez a la que avanzan los propios teléfonos móviles. Por ello, actualmente se está investigando en mejorar la eficacia de las baterías. ¿Os acordáis de la carga rápida que prometía cargar nuestro Galaxy S4 en 30 segundos? Alrededor de 2017 podría ser una realidad gracias a la carga súper-rápida de StoreDot (empresa Israelí cuyo trabajo se ha logrado gracias a la investigación en nanotecnología. Tienen un prototipo de batería que se adapta al tamaño de los smartphones reales y es capaz de cargarse de casi el 0% al 100% en menos de dos minutos).

Pero llevarlo a la realidad es un esfuerzo tanto intelectual como económico, ya que todavía se sigue investigando para llevarlo al mercado en unos cuantos años sin riesgo de fracaso.
Por lo que de momento seguiremos llevando a cuestas nuestro cargador a todos lados.


                                                       
                                                                                                         Manuel Rodríguez Luque

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL PAPEL: UN VIEJO AMIGO

Hoy en día la gente ya no se acuerda de ese compañero fiel que hemos tenido a lo largo de todos estos años y que nos ha salvado en muchísimas ocasiones. Sí, efectivamente, estoy hablando del papel y en su defecto, de todo aquello que está en estado físico y no virtual.
Los buenos ratos que pasábamos leyendo un libro, tocándolo, sintiendo dentro de nosotros cada una de sus letras, han pasado a mejor vida con los e-books, y esto sinceramente me parece una forma de disfrutar las cosas “a la mitad”, ya que una realidad virtual, simplemente es perceptible con la vista y el oído, pero no lo es con el resto de sentidos, que nos ayudan a tener una conciencia mayor de aquello que está ante nosotros.
Al igual que con el e-book, en las escuelas ocurre un hecho similar. Las interminables pizarras llenas de apuntes inexplicables pasan a un segundo plano con la aparición de las pantallas en las que se proyectan explicaciones desde un cañón, y esto para el profesorado es una ventaja, ya que se ahorra el tener que estar borrando lo que esté escrito para volver a poner la pizarra llena de apuntes indescifrables. Aunque sí que es verdad que cuando has crecido con la tiza, a veces, se la hecha de menos.

Por tanto, no cabe duda de que la tecnología nos ha inundado de forma repentina nuestra vida cotidiana. Desde el simple bloc de notas que tenías para recordar cualquier cosa que tuvieses que hacer a las pocas horas, hasta el sudoku que hacías después de un largo día en el trabajo. Todo ello de una manera muy sigilosa y sobre la que ninguno nos hemos parado a pensar en el pobre papel que toma un rol secundario consecuencia de la implantación de las nuevas tecnologías.  

Julián Chamero González

martes, 17 de marzo de 2015

EL PATIO VIRTUAL

Los niños de hoy en día ya no vienen con un pan bajo el brazo, ahora traen un teléfono móvil, una tablet o cualquiera de los dispositivos tecnológicos que tenemos a nuestro alcance.
Cada vez es más habitual ver como un padre o una madre le da a su hijo, que va en su carrito llorando, su teléfono para que se entretenga y deje de llorar. Ese niño que no llegará a los 5 años de edad ya sabe como disparar "marcianitos", cuidar de una mascota o dar un par de toques a un balón (siempre virtual, claro) con tan solo dos o tres dedos. Pero al mismo tiempo se está perdiendo un enorme mundo que hay detrás de estos aparatos.

Lejos queda ya pasar al lado de un parque y que esté abarrotado de niños montando en los columpios, jugando con un balón (éste ya si es real) o los más pequeños provistos de cubo y pala para remover toda la arena por haber. Ahora un niño te diría que eso es aburrido, que no quiere jugar con otros niños que no conoce y que prefiere quedarse un rato más jugando con su maquinita; estos niños pasarán a ser preadolescentes pegados a una pantalla cómo si de un periférico mas se tratasen.

Tampoco hay que llegar al extremo de decir que la tecnología no le hace ningún bien a los niños, ya que existen miles de apps y juegos que hacen trabajar su destreza, conocer nuevas cosas o aprender un poco de inglés. Incluso para aquellos padres que no pueden disfrutar de sus hijos todo lo que quisieran, estos aparatos les permiten saber que sus hijos pueden estar entretenidos sin contar con toda su atención.

Pero, ¿qué queréis que os diga?, me parece mucho más bonito ver a un niño que en su mano tiene una pelota, un juguete o la mano de otro niño que acaba de conocer una hora atrás, en lugar de un teléfono o una tablet.




Jorge Pacheco Muñoz

lunes, 16 de marzo de 2015

LIKE FOR LIKE?


Esta semana he visto en una tienda una sudadera en la que ponía "pide a Santa Claus más seguidores", en inglés claro, porque todo en inglés es mas bonito, no hay duda. Me paré a pensar y no sé si fue tristeza o vergüenza lo que sentí.


La mayor aspiración de la gente hoy en día es superar el número de "me gustas'' que tuvieron ayer en su última foto subida a Instagram. Millones de hastags en cada foto para ello.


Me da pena también que nos creamos filósofos escribiendo pies de foto reflexivos y bonitos, cuando lo único que hacemos con ello es compartir lo que otros han creado y nos olvidamos que lo mágico está en las cosas que creamos nosotros mismos.


Si alguien puede que me diga dónde han quedado las aspiraciones, las metas, los propósitos de la gente... Vamos dados de la mano con la superficialidad sin darnos cuenta de que existe un mundo, una vida, más allá de las pantallas, ¿por qué hay gente que prefiere ver una foto hecha desde su balcón que asomarse él mismo?


Pido un aplauso por esas personas que tienen algo más que aportar en nuestras vidas que una foto con 1000 "me gustas", una foto con maquillaje y ropa de moda, también por las personas que no salen de su casa pensando en la foto que van a echarse y los seguidores que van a ganar esta semana.

Tengo la impresión de que el mundo está dormido, pero yo me alegro de estar despierta, y si tú también lo estás me alegro por ti también.

Con la cantidad de cosas que una persona tiene para dar, limitarnos de esta manera es verdaderamente triste.




Sara Caballero Tendero

domingo, 15 de marzo de 2015

MI OTRO "YO"

Así es como debo comenzar este post: mi otro "yo". Os preguntareis muchos de vosotros por qué empezar de esta manera, pero tranquilos, tengo la respuesta: FACEBOOK, esa red social que cuenta con más de 1300 millones de usuarios.

Que si foto aquí, que si foto allí… pero ¿en realidad todo es tan bonito como la gente aparenta en sus fotos? Yo sinceramente opino que no. Nos dedicamos a pensar en lo que quieren ver los demás y nos esforzamos en modelar un estilo de vida que en el 95% de los casos no se lleva a cabo. Yo formo parte de ese 5% restante, aunque reconozco que me gusta ver el existo que tuvo mi última foto cuando abro la bandeja de notificaciones. Y es que considero que vivo rodeada de lo que toda la vida hemos conocido como aparentar pero que hoy popularmente llamamos "postureo".

El gran problema de todo esto es que cuando este tipo de personas, pertenecientes a ese 95%, ven lo que otros publican, llegan a la conclusión de que su vida no es tan perfecta como la de sus amigos o seguidores (de los cuales, recordemos, solo tienes relación con menos de la mitad). Es este el momento en el que empezamos a aparentar: fotos de viajes maravillosos con tu familia, fotos de las mejores fiestas de tu vida, fotos de la cena con tu pareja en el mejor restaurante de la cuidad, fotos de los zapatos nuevos que te has comprado esta misma tarde o fotos del último "aparatito" de Apple entre tus manos. Ahora vamos a comparar todo esto con la cruda realidad:


- Tenías unas ganas locas de regresar a tu casa del viaje porque no puedes con tus suegros y tus sobrinos son insoportables.

- Esa noche de fiesta acabaste discutiendo con tu pareja y llegaste a casa con un cuerpo horrible (y parecías la reina de la noche)

- No llegas casi a fin de mes pero te llevas a tu novia al restaurante más caro para que los demás (que no tu novia, que eso te da un poco más igual) vean el gran partido que eres.

- Los zapatos te hacen un daño horrible y no llegarás a ponértelos nunca.

- El "aparatito" de Apple que tienes en las manos no es tuyo, vuelve al mundo.

Repasando un poco todo lo que estoy diciendo pues llego a la conclusión de nuevo de que la gente solo presume de sus buenos ratos y experiencias haciendo entender con ello que en su vida no hay hueco para los malos momentos. Pero no nos engañemos, todos tenemos días malos.

Esto, personalmente, me da algo de pena, y es que en mi caso no siento la necesidad de demostrarle a nadie lo feliz que soy ni lo bien que me va, así que te animo a ti también a reflexionar sobre ello y recuerda: quiérete por lo que eres y no por lo que los demás ven de ti.



  

Laura Toro Leal

sábado, 14 de marzo de 2015

TU VIDA, O MÁS CONOCIDA COMO TWITTER

Todos conocemos esa red social donde contamos hasta la última vez que hemos ido a cagar. Que sí, que está muy bien eso de creerte importante porque la gente te “lea” y sepa lo interesante que es tu “vida” en 140 caracteres, pero no te engañes, les da totalmente igual; bueno, excepto a los cotillas, para éstos Twitter es el paraíso, saber qué haces, dónde, con quién… RadioBarrio podríamos llamarlo, los cotillas que tienen toda la información de ti en sus manos y que se van a un banco a comentarlo. Y lo más gracioso de todo es cuando dice el listo de turno, también en esta red, obviamente, “que te compres una vida y dejes de hablar de la suya”, pero cómo van a hablar de su vida teniendo la tuya, es muchísimo más divertida y encima tú le has dado derecho a utilizarla al  publicar lo feliz que eres con la chica que has conocido hace una semana.  

Y ¿qué me decís de la gente que se cree súper interesante por tener 1000 seguidores? porque es un poco ridículo valorarse en base a eso… ¿se ríen de ti, o contigo?, plantéatelo.

Lo más increíble de esta red es que hablamos de todo pero no sabemos de nada. Nos creemos entrenadores cuando comentamos partidos de fútbol, nos creemos políticos cuando hablamos de política, incluso nos creemos cocineros por subir una foto de nuestros macarrones con tomate, y como buenos españoles que somos, el respeto brilla por su ausencia y se nos da genial insultar.

Porque al fin y al cabo, las nuevas tecnologías, nos han absorbido tanto que cuando quedamos con amigos nos convertimos en 5 personas con su móvil contando lo que estamos haciendo en ese momento en vez de disfrutarlo. 


                                                                                                   
                                                                                    Andrea Fernández Felipe 


¿PERO ESTO NO MOLABA?

Echando la vista atrás me doy cuenta que hemos evolucionado mucho, tanto como ser humano (otros siguen en el paleolítico), como ser tecnológico; y digo tecnológico porque nos hemos convertido en un ser hecho por y para las tecnologías, necesitamos de ellas como el comer. De aquí para allá con nuestro móvil, cascos puestos en la orejas para aislarnos de lo que nos rodea y todo el santo día moviendo el dedo de una lado al otro de la pantalla.
Los avances tecnológicos son obligatorios, nos cansamos de lo nuevo muy pronto y queremos cosas aún más nuevas, aunque sólo cambie un botón o una característica, pero necesitamos renovarnos.
Por eso las grandes compañías (que no son para nada tontas) saben aprovecharse de todo esto, y sacan continuamente cosas nuevas para que les demos un riñón (porque baratos precisamente no son) a cambio de sus nuevos productos.
El colmo viene cuando esos productos prometen demasiado y ahí se quedan, en simples promesas.
GOOGLE GLASS. ¡Oh! ¡Pinta bien! Unas gafas de realidad aumentada con lo que veras será… ¿el tiempo?, ¿el calendario?, ¿una ruta para ir al trabajo al que vas día si día también?, ¿y por tan sólo 1000€?
Prometía mucho, iba a ser el producto revolucionador, unas gafas con las que un simple vistazo al frente iba a estar rodeado por pantallitas virtuales que te mostraban el tiempo, una llamada o una simple ruta a modo de GPS. Iban a salir a la venta al consumidor en 2014, cosa que todavía no ha ocurrido. Tras varios retrasos por parte de la empresa Google y varios cambios de los desarrolladores parece que en 2015 tampoco saldrá a la venta. Según ellos “no lo sacarán hasta que sea un producto perfecto”, y todavía les queda camino si siguen atrasando la salida al mercado y si cambian cosas cada dos por tres (con lo fácil que es no decir fecha de salida hasta que no estén seguros de que su producto está finalizado). Las gafas han ido perdiendo interés: tanto atraso y tantos cambios no es bueno.


Evolución de los últimos 2 años de las Google Glass


Es cierto que han ido evolucionando muy bien, ya que al principio las gafas tenían los cables, chips y circuitos por fuera de las gafas, pero el último prototipo lo lleva todo dentro de la propia montura, indivisible, y lo mejor es el tamaño, que apenas ocupa sitio en la cara. Te mirarán raro los que te vean por la calle con eso, si es que te lo ven. A ver si acaba cumpliendo con lo que en un principio prometía ser y acaba siendo unas gafas caras pero que al menos no tienes que sacar el teléfono para trastear.




                                                                       Manuel Rodríguez Luque

¿Pero esto no molaba?

Echando la vista atrás me doy cuenta que hemos evolucionado mucho, tanto como ser humano (otros siguen en el paleolítico), como ser tecnológico; y digo tecnológico porque nos hemos convertido en un ser hecho por y para las tecnologías, necesitamos de ellas como el comer. De aquí para allá con nuestro móvil, cascos puestos en la orejas para aislarnos de lo que nos rodea y todo el santo día moviendo el dedo de una lado al otro de la pantalla.
Los avances tecnológicos son obligatorios, nos cansamos de lo nuevo muy pronto y queremos cosas aún más nuevas, aunque sólo cambie un botón o una característica, pero necesitamos renovarnos.
Por eso las grandes compañías (que no son para nada tontas) saben aprovecharse de todo esto, y sacan continuamente cosas nuevas para que les demos un riñón (porque baratos precisamente no son) a cambio de sus nuevos productos.
El colmo viene cuando esos productos prometen demasiado y ahí se quedan, en simples promesas.
GOOGLE GLASS. ¡Oh! ¡Pinta bien! Unas gafas de realidad aumentada con lo que veras será… ¿el tiempo?, ¿el calendario?, ¿una ruta para ir al trabajo al que vas día si día también?, ¿y por tan sólo 1000€?
Prometía mucho, iba a ser el producto revolucionador, unas gafas con las que un simple vistazo al frente iba a estar rodeado por pantallitas virtuales que te mostraban el tiempo, una llamada o una simple ruta a modo de GPS. Iban a salir a la venta al consumidor en 2014, cosa que todavía no ha ocurrido. Tras varios retrasos por parte de la empresa Google y varios cambios de los desarrolladores parece que en 2015 tampoco saldrá a la venta. Según ellos “no lo sacarán hasta que sea un producto perfecto”, y todavía les queda camino si siguen atrasando la salida al mercado y si cambian cosas cada dos por tres (con lo fácil que es no decir fecha de salida hasta que no estén seguros de que su producto está finalizado). Las gafas han ido perdiendo interés: tanto atraso y tantos cambios no es bueno.
Evolución de los últimos 2 años de las Google Glass

Es cierto que han ido evolucionando muy bien, ya que al principio las gafas tenían los cables, chips y circuitos por fuera de las gafas, pero el último prototipo lo lleva todo dentro de la propia montura, indivisible, y lo mejor es el tamaño, que apenas ocupa sitio en la cara. Te mirarán raro los que te vean por la calle con eso, si es que te lo ven. A ver si acaba cumpliendo con lo que en un principio prometía ser y acaba siendo unas gafas caras pero que al menos no tienes que sacar el teléfono para trastear.


                                               
   
                                                                                                     MANUEL RODRÍGUEZ LUQUE

TU TELÉFONO Y TÚ

Escribo esta entrada para dirigirme expresamente a ti. Sí, a ti, a ese mismo que sube al vagón del tren con la mano pegada a la oreja e informa a todos sus ocupantes de la mala noche que ha pasado por culpa de que a su hijo le están saliendo los dientes de leche. Y como la inmensa mayoría de la gente no puede desahogarse en un blog, pues ya aprovecho para decírtelo y no tener que contarte todo esto a la cara la próxima vez que te vea en una cafetería, en el autobús o en la calle.
Verás, estoy hasta las narices de ti y de tu aparatito. El otro día nos encontramos en la sala de espera del médico, y allí estabas tú y tu dichoso móvil. En esta ocasión estabas francamente entusiasmado con esa serie de no sé qué tronos que te tiene enganchadísimo y que no podías estar sin informarnos a los allí presentes. Nos hiciste un amplio repaso de las tres primeras temporadas, y pudimos constar in situ que vas por la mitad de la cuarta.


Al día siguiente nos encontramos por la calle. Igual no eras tú pero pegabas las mismas voces al teléfono mientras discutías sobre si era mejor poner baldosas en tu casa del pueblo o parqué. Y enumeraste, cual especialista en conglomerados, una amplia secuencia de características en favor del parqué.

A las pocas horas, nuestro inevitable reencuentro se volvió a producir, pero esta vez en el autobús. De tu teléfono brotaba una musiquilla parecida al Para Elisa de Beethoven, que poco a poco conseguía abrirse paso entre un mar de silbidos de Whatsapp y SMS con sonidos a cual más estridente. Eramos conscientes de lo mal que le había ido a Javi con su marcha a Alemania, y de que tu sobrino estaba pensando en hacer lo mismo. Mientras esto ocurría, a mí me entró una llamada. Cogí el móvil con mucho disimulo y contesté con voz muy tenue, hecho de lo que una señora que estaba a mi lado se percató, y me miró pensando: "Si habla con tanto secretismo, algo está ocultando este cabrón"


Julián Chamero González